Latinoamérica debe liberar el potencial de su recurso más preciado: su gente

El talento se ha convertido en un elemento nuevo y vital para propiciar que el crecimiento y la prosperidad puedan ser creados dentro de un sistema económico. Esto no quiere decir que el capital ya no sea importante, éste seguirá siendo una piedra angular del crecimiento, sin embargo, debe ser creado con habilidades y esfuerzo humano. En un escenario que se transforma constantemente, las estructuras y sistemas económicos han evolucionado y los modelos y estrategias de negocios están cambiando como resultado de poderosas fuerzas macroeconómicas.

En enero de 2011, ManpowerGroup identificó una nueva realidad, caracterizada por cambios violentos y complejos que requiere de una nueva mentalidad y un nuevo enfoque de los negocios: Jeffrey A. Joerres, CEO y Presidente de Manpower Inc., argumenta el concepto de que estamos entrando en una nueva era, la cual da en llamar Human Age. En la Human Age, la era de las personas y el talento, la optimización del potencial humano será el factor más importante del éxito y el crecimiento futuro de las empresas Los recursos que alguna vez fueron limitados son ahora abundantes, y aquellos que alguna vez fueron abundantes son ahora limitados, y ninguno lo es más que el motor de la productividad en Human Age: el talento humano con habilidades.

En el pasado, el acceso al capital fue el diferenciador competitivo y el combustible de la productividad. Hoy, el talento se está convirtiendo en un recurso escaso en el ámbito económico. De acuerdo a la más reciente Encuesta de Escasez de Talento de ManpowerGroup, una tercera parte de los empleadores del mundo enfrentan dificultades para asegurar el talento que necesitan. En laHuman Age, los medios de una nación o corporación para atraer, movilizar y liberar talento serán el elemento diferenciador competitivo. Esto no quiere decir que el capital ya no sea importante: éste seguirá siendo una piedra angular del crecimiento, sin embargo, debe ser creado con habilidades y esfuerzo humano.

El talento se ha convertido en un elemento nuevo y vital para propiciar que el crecimiento y la prosperidad puedan ser desarrollados dentro de un sistema económico.  y las iniciativas de desarrollo del gobierno. Sin embargo, cada vez más el talento es la clave: está en todas y ninguna parte de la población juvenil, dado que los empresarios se esfuerzan por encontrar las habilidades adecuadas para aprovechar las oportunidades de expansión. La trayectoria del fuerte crecimiento de América Latina puede haber enmascarado el impacto pleno de la epidemia de desajuste de talento en todo el mundo; sin embargo, la región debe superarlo, si es que verdaderamente desea alcanzar su potencial de crecimiento.

Al ser una región cada vez más estable, con disminución en las tasas de pobreza, crecimiento económico, y rica en recursos naturales, no es de sorprender que América Latina tenga una presencia creciente en el escenario económico mundial. El emprendimiento se alienta positivamente a través de casi toda la región, crece la inversión y las empresas locales se apresuran a tomar ventaja de este entorno. Las organizaciones multinacionales, especialmente los de América del Norte, ya no simplemente miran al Este, sino también a sus vecinos del Sur para una próxima oportunidad de expansión, a medida que el arbitraje laboral de China continúa reduciéndose.

La disponibilidad de talento capacitado y el aumento de la productividad en sectores altamente especializados, como el automotriz, aeroespacial, biotecnología, tecnologías de la información y telecomunicaciones, está atrayendo la atención de la inversión extranjera e incrementando las expectativas de contratación en el país. El acceso al talento se va a convertir en un grave problema que podría poner en peligro el crecimiento futuro de la región. Ya desde ahora, según la investigación realizada por PWC, una de las tres prioridades.

El modelo de crecimiento global se está adaptando en la Human Age, en tanto que el balance de poder se inclina por los mercados emergentes. Como el talento -cada vez más escaso- es ahora el diferenciador clave de la competitividad, la productividad de los negocios y el poder económico nuevamente aprovechan el crecimiento de la población de una forma que no se veía desde antes de la Revolución Industrial.

Sin embargo, para muchos mercados emergentes y enm desarrollo, a pesar de sus poblaciones relativamente jóvenes y crecientes, la falta de talento disponible es uno de los mayores desafíos para el crecimiento que enfrentan. Esto es porque hay una gran cantidad de personas que carecen de las habilidades y experiencia que las empresas buscan y escasez de un talento que posea a su vez las habilidades adecuadas. El capital seguirá siendo vital para el éxito a largo plazo en Latinoamérica, ya que financia nuevos proyectos empresariales,  máximas que a los directores generales de América Latina les gustaría es ver a los gobiernos actuar en la creación y fomento de una fuerza laboral calificada.

América Latina está al borde de una crisis de empleabilidad, impulsada por una sobreoferta de trabajadores disponibles y una escasez de talento calificado. En contraste con muchos países desarrollados, la región se beneficia del bono demográfico, lo que aumentará la reserva potencial de talento durante muchos años por venir. El acceso a más personas, sin embargo, no resuelve inmediatamente el reto de garantizar el talento adecuado con los conocimientos correctos. De acuerdo a la encuesta global de Migración Laboral de ManpowerGroup, aproximadamente tres de cada cinco personas están dispuestas a reubicarse por trabajo, y más de una de cada cuatro personas indicaron que están más dispuestas a reubicarse por trabajo desde la recesión mundial.
Los empleadores latinoamericanos buscan más lejos para satisfacer sus requerimientos de talento. La migración estratégica puede ser una solución efectiva a corto plazo para llenar las brechas de talento, sin embargo, para tener éxito a largo plazo, los países latinoamericanos deben invertir en el desarrollo de sus pobladores y madurar su reserva local de talento, simultáneamente abatiendo el desempleo y abordando la escasez de talento.

La fuerza de trabajo mundial está envejeciendo, causando graves problemas para muchos países, los de Europa y partes de Asia incluidos. En la Human Age, los países con una población joven creciente tendrán una enorme ventaja. Al igual que los países ricos en reservas naturales de petróleo u otros recursos preciosos (y con las instalaciones para acceder y aprovecharlos) se han vuelto ricos bajo el capitalismo, los países con poblaciones grandes, jóvenes y en crecimiento serán los que tengan el potencial para convertirse en ricos bajo el Talentismo, siempre y cuando puedan aprovecharlos. Este es un problema central para los países de América Latina, Brasil y México: se encuentran entre los más ricos del planeta en términos de recursos naturales escasos, sin embargo, debido a la deficiente infraestructura y la realidad geofísica del país puede ser difícil aprovecharlos.

Lo mismo puede decirse del talento. Los gobiernos de América Latina necesitan cambiar su forma de pensar y explorar cómo pueden liberar las vastas reservas de potencial humano dentro de su población. Deben encontrar una manera de incrementar las habilidades
de los  trabajadores adecuados para cubrir las industrias en crecimiento y tomar ventaja de las oportunidades de crecimiento y la inversión extranjera. Se han logrado avances en el campo de la educación, pero muchos países latinoamericanos todavía califican muy bajo en las clasificaciones internacionales.

La participación de las mujeres en la fuerza laboral ha mejorado notablemente en los últimos 15 años, pero todavía se requieren avances. En Latinoamérica, las empresas tendrán que trabajar de la mano con los gobiernos y el sector educativo para desarrollar las reservas en el país de la nueva “riqueza” (talento), especialmente entre los jóvenes, a fin de producir una generación lista para trabajar, equipada con las habilidades que los empleadores necesitan para maximizar el crecimiento. La fortaleza de América Latina como región continuará creciendo, pero para realizar su potencial en la Human Age, la región debe primero liberar el potencial de su recurso más preciado: su gente.

 

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