Navegando en enormes ciudades vivas

Al pensar en cruceros, probablemente disparemos una variedad de imágenes mentales, según nuestra experiencia, o mejor dicho, según nuestra idea de “vacaciones ideales”. Si la idea es pasear conociendo playas paradisíacas, y en el trayecto disfrutar de la piscina y de un bar con surtida oferta de tragos, existen múltiples opciones. Para los pasajeros que gustan de los espectáculos musicales, teatrales y la vida nocturna, muchos cruceros ofrecen originales propuestas.

Para aquellos más inclinados a la actividad física, no necesitan quedarse quietos: pueden escalar, patinar sobre hielo, tomar clases de gimnasia, experimentar tirolesa o surfear en piscinas con olas artificiales. Y los que deseen experiencias más exclusivas, encontraráncruceros de lujo que ofrecen gastronomía selecta, servicio personalizado y destinos inexplorados. Pero un concepto que no podemos dejar de lado al pensar en cruceros es -en por lo general y a salvedad de muy específicos casos- en enormes barcos que se elevan de la superficie del agua como inmensos edificios en los que conviven generalmente entre 3000 y 5000 personas entre pasajeros y tripulación, que comen, se bañan, generan desechos, dejan correr el agua de sus
lavabos, utilizan la electricidad, etc.

Y todo esto, sin contar los residuos de la propulsión a combustible de los motores que llevan a estas auténticas ciudades flotantes de
puerto en puerto, que en muchos casos se mantienen encendidos cuando la nave se encuentra amarrada. Alguna vez leí una interesante reflexión que indicaba que, si bien los cruceros representan una pequeña fracción dentro de la navegación comercial en general, resultan los actores más visibles, y los que llevan la mayor cantidad de personas (como agentes de polución) a bordo. A esto se le suma el hecho de que -en muchos casos- los itinerarios de los cruceros son repasados una y otra vez, visitando los mismos puertos.

Y si se toma un crucero que recorra lugares poco usuales o “exóticos”, muchas veces es posible que se trate de sitios especialmente sensibles al alto impacto de un gran buque, fundamentalmente por los delicados ecosistemas que a veces
se encuentran en zonas como el Caribe, los fiordos nórdicos o el Mediterráneo.

 

¿Qué factores contaminantes implica una embarcación de crucero?

Al igual que cualquier complejo que implique un gran número de personas viviendo y realizando actividades diversas
en él, los cruceros tienen su propia cuota de factores inherentemente contaminantes. Adicionalmente, estas estructuras en movimiento son propulsadas y alimentadas por enormes motores diesel. Algunos de los factores más contaminantes de un crucero
generalmente son:

• Las denominadas aguas grises, producto de las descargas de piletas/lavabos de baños y cocinas, duchas y lavanderías.

• Aguas cloacales de los retretes.

• Aguas oleosas, incluyendo mezclas de proporciones variables de agua dulce, agua de mar, de enfriamiento, aceites
lubricantes, combustibles marinos y aguas de lavado que se generan en la sala de máquinas y bombas durante la operación normal de un buque.

• Emisiones de gases de combustión de los motores que se utilizan para propulsión y para alimentación eléctrica.

• Generación de desechos y basura tanto orgánica como inorgánica.

Repasemos qué ocurre cuando una persona decide tomar un crucero para sus vacaciones con su familia, amigos o colegas de trabajo. Antes siquiera de iniciar su viaje, el pasajero deberá trasladarse hacia el puerto de salida del crucero. Esto implica manejar, o -más frecuentemente- volar, pues los puertos de partida de los cruceros son habitualmente puntos neurálgicos que concentran viajeros de diversas latitudes. Luego del tiempo que demanda el embarque y a organización general, una vez a bordo del crucero, los pasajeros se instalan, y proceden a disfrutar de las diversas amenidades a disposición.

Y aquí, como mencionábamos antes, todo lo que ocurra en el crucero resulta comparable a un enorme resort. Con la diferencia -no menor- de que los complejos en tierra firme cuentan con la exigencia de tratar sus aguas y disponer de los desechos de una manera claramente legislada y controlada localmente. En el caso de los cruceros, por otra parte, la legislación es algo diferente y diversa.

Los requerimientos legales generales prohíben la descarga de desechos no tratados al mar, y para ello, mientras estén amarradas o a una cierta distancia de la costa, las embarcaciones deben contar, con “dispositivos de sanidad marina”, diseñados para evitar la descarga de líquidos cloacales sin tratar. Sin embargo, la legislación resulta más laxa en altamar, por lo que queda a criterio de cada embarcación.

En el caso de las aguas oleosas, los Estados Unidos, por ejemplo, prohíben ladescarga de aguas oleosas, o aguas con
contenidos que puedan afectar recursos naturales en sus aguas navegables y costas, a menos que dichas aguas sean tratadas por separadores que reduzcan su concentración oleosa. Adicionalmente, las embarcaciones deben llevar libros de
registro sobre sus descargas de residuos oleosos y aguas de sentina.

Los residuos peligrosos, por su parte, deben ser adecuadamente envasados, rotulados y descartados en lugares apropiados en tierra firme, siendo además que la descarga de residuos generales en el mar está prohibida a ciertas distancias de la costa, generalmente entre 3 y 25 millas. Por su parte, la descarga de residuos plásticos está prohibida en cualquier lugar del mar, y todas las descargas e incineraciones de desechos deben ser registradas adecuadamente.

 

Acciones y medidas oficiales y privadas contra la polución originada en cruceros

Frente a la actualidad en materia legislativa, resulta positivo que actualmente, la conciencia medioambiental en las empresas
ha dejado de ser una elección para pasar a ser una necesidad y una responsabilidad que éstas deben y aceptan asumir. Como
publicamos en ediciones anteriores de Travelista, es importante comprender que “la sustentabilidad implica hacer negocios económica, social y medioambientalmente mejores, asegurando ahorros significativos a través de un uso más inteligente de
la energía, agua y materiales, y de utilizar el interés en boga por los asuntos ambientales en favor del propio negocio.

¿Por qué no querría una empresa adoptar políticas que le ayuden a ahorrar dinero en tiempos de recesión, asegurarse una ventaja en el mercado y aumentar la confianza de clientes y asociados?” (Samantha Wilson, Travelista Marzo 2013). Por ello, a la hora de hablar de avances en materia de sustentabilidad en la industria de los cruceros, es importante notar que las diferentes empresas están actualmente emprendiendo diversos cursos de acción en pos de hacer sus naves más amigables para con el ecosistema y reducir el impacto ambiental, no solamente a fin de cumplir con requerimientos oficiales y legislativos (regionales e internacionales), sino también para mejorar la rentabilidad y mantenerse competitivas.
MSC Cruceros, por ejemplo, ha introducido tecnologías de tratamiento de aguas que pretenden eliminar completamente el
impacto de polución de sus descargas, amén de sistemas de ósmosis inversa para la producción de agua dulce que consumen menor cantidad de energía eléctrica. En este sentido, varias empresas están modificando los motores de sus embarcaciones, a fin de poder conectarlas a las líneas eléctricas de tierra firme mientras éstas se encuentran amarradas. Esto hace que las naves puedan apagar sus máquinas mientras se encuentran en puerto, reduciendo así el uso de los motores diesel durante el itinerario.

Otras líneas, adicionalmente, han incorporado tecnologías energéticas alternativas, como el caso del crucero Oasis of the Seas
de Royal Caribbean, que lleva paneles solares a bordo, generando con ellos suficiente energía para alimentar algunas de sus áreas
comunes. Esta embarcación también tiene un jardín tropical con diversas especies. Adicionalmente, este año Royal Caribbean ganó
un reconocimiento de categoría dorada por parte de Sustainable Travel International por sus operaciones en la CocoCay en las
Bahamas, isla concesionada por la naviera para su uso exclusivo. Se trata de la primera vez que esta certificación se entrega a una
línea de cruceros.

Entre otras medidas adoptadas, Norwegian Cruise Lines actualmente recicla miles de litros de grasa de sus cocinas, donándolas a granjeros orgánicos. En la misma línea Princess Cruises ha forjado un acuerdo con The Island School, organización basada -también- en las Bahamas que utiliza el aceite y grasa descartados por las embarcaciones de esa empresa para producir biodiesel. Con esta medida, los reportes oficiales manifiestan que solo en 2011 se reciclaron casi 27.000 litros de aceite descartado de las cocinas
de las naves.

Carnival, por su lado, ha implementado motores más eficientes para el aprovechamiento de la energía en sus naves más nuevas, y optado por utilizar detergentes ecológicos para sus servicios de tintorería. Éstas y otras medidas tomadas en los últimos años le han valido el reconocimiento con la norma de certificación ISO 14001, ya en el año 2006. Por último, es interesante recordar que la sustentabilidad no es un aspecto que atañe sólo a lo estrictamente ambiental, sino también a la responsabilidad social.

En este sentido, muchas líneas de cruceros están optando por incorporar productos regionales de los puertos que se tocan en el recorrido, como asimismo implementando acciones de caridad que incluyen la donación de elementos de tocador y ropa de blanco en lugar de descartarlo, tal es éste último el caso de Holland America. Sin duda queda un largo camino por recorrer para lograr una industria de los cruceros satisfactoriamente sustentable, pero reconforta saber que -al igual que en otros segmentos del turismo- poco a poco se están haciendo los esfuerzos necesarios.

Quizás el diseño e implementación de leyes regulatorias profundas y específicas en la materia es un paso que queda pendiente -y esperamos poder anunciar pronto-, a fin de apoyar y direccionar a empresas y comunidades en la mejora de sus estándares
medioambientales a cada paso.

Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on LinkedIn
Travelista