Google Glass: usuarios expectantes, industria atenta

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|Por Luz Yalj | Luego de una larga transición desde el período de prueba, hoy la llegada de Google Glass es un hecho, una novedad más que experimentamos en primera persona en esta era de constante y profundo avance tecnológico, como hace no demasiado lo fueron los smartphones, tabletas y diversas innovaciones y desarrollos en materia de medios sociales.

Muchos usuarios y sectores siguen desde hace meses los últimos pasos que ha dado Google sobre el tema, esperando con ansiedad poder probar este nuevo producto, que puede suponer una auténtica revolución en nuestras vidas -con la responsabilidad que ello implica-, y que sin dudas continuará transformándose para adaptarse cada día más a nuestras necesidades, preferencias, y a un mundo hiperconectado.

El concepto de Google Glass ha sido probado durante largo tiempo por los llamados Explorers, desarrolladores y testers seleccionados para la prueba en diferentes entornos y usos. Si bien el concepto de realidad aumentada no es nuevo, la idea de utilizarla de manera cotidiana, incluso pudiendo ser adaptada a las gafas de sol o de prescripción del usuario, lo es en una interesante medida. Así, desde deportistas y periodistas, a personas con discapacidades auditivas o motoras y hasta profesionales de la salud, testearon en el último tiempo los alcances de Google Glass en diferentes aplicaciones, incluyendo la trasmisión en vivo de una intervención quirúrgica a un grupo de estudiantes de medicina, desde los propios ojos del experimentado cirujano. Adicionalmente, a través de Google Glass es posible realizar muchas tareas y utilizar funciones que habitualmente manejamos con el smartphone, mediante su activación por medio de la voz.

Pero al pensar qué usos podemos vislumbrar para el turismo, es inevitable pensar en una gran cantidad de posibilidades, que dadas las características de transportabilidad, adaptación y practicidad de las gafas, seguramente harán del turístico un mercado de alta proliferación para Glass.

Los desarrollos y novedades relacionados a Google Glass están a la orden del día, pero animándonos a estimar las aplicaciones que en un futuro no muy lejano (¿quizás en estos próximos dos años?) pueda tener esta tecnología en nuestra industria, seguramente podamos encontrar diferentes aspectos, como ser:

  • Uso en tours o recorridos turísticos, en los que los viajeros puedan recibir sus gafas como accesorio para recorrer atracciones en grupos, en lugar de guías auditivas.
  • Introducción de Glass como parte de los sistemas de entretenimiento de a bordo en vuelos.
  • Mediante la integración con Google Maps, su utilización se impone como localizador de rutas y atracciones durante recorridos, como lo haría un GPS o una aplicación análoga en un smatphone o tableta.
  • Posibilidad de realizar búsquedas web de hoteles y vuelos mientras se está en el camino. Asimismo, conocer actualizaciones, estado y disponibilidades.
  • Visualización y aprovechamiento de descuentos, promociones y ofertas especiales online, mediante la geolocalización del usuario.

Desde ya, todo ésto implicará un círculo de crecimiento, dado que a una mayor cantidad de viajeros “glass”, corresponderá una mayor demanda hacia la industria turística para el desarrollo de aplicaciones, y funcionalidades compatibles. Los hoteles, aerolíneas y destinos, por ejemplo, deberán prever que un creciente número de sus clientes y pasajeros seguramente viajen ataviados de sus gafas mágicas, esperando por consiguiente que sus habitaciones, sugerencias de viaje, rutas y facilidades de aeropuerto estén a la altura de las nuevas tecnologías.

Algunos sectores de la industria ya parecen estar dando señales en esa dirección. Por ejemplo, el pasado mes de septiembre de 2013, The Beaches of Fort Myers and Sanibel, en el sudoeste de la Florida, fueron el primer destino en lanzar una campaña de promoción para Google Glass, resultando en 1,3 millones de usuarios generando 17,9 impresiones en redes sociales en tan solo cuatro días. Del 6 al 8 de septiembre, cinco explorers de Google Glass visitaron el área de Fort Myers y Sanibel Island para documentar sus aventuras, utilizando el hashtag #FindYourIsland. Los cinco desafíos a cubrir debían destacar la belleza natural del destino, su historia, actividades al aire libre, oferta cultural y artística, y propuestas culinarias. Los explorers generaron y compartieron más de 6GB en video e imágenes, más la repercusión en medios sociales arriba mencionada.

El desarrollo y lanzamiento al público de este tipo de tecnologías tan híticas, supone, por supuesto, un aprendizaje para todos. Al igual que ocurrió con los teléfonos inteligentes y la disponibilidad constante de conectividad, su comunidad usuaria pronto necesitó generar nuevas leyes propias de etiqueta, que -como tales-, al fin y al cabo simplemente precisaron adecuarse a las preexistentes normas de sociabilización. Hoy en día, una vez que se acallaran en cierta medida las aguas del frenesí por lo novedoso, todos sabemos que no es muy apropiado ni educado estar respondiendo e-mails o leyendo noticias cuando estamos en una reunión, o conversando con otra persona; y en algunos círculos, hasta se ha dejado de poner el teléfono celular sobre la mesa, como era habitual que ocurriera hasta hace uno o dos años. De la misma manera, la incepción de Google Glass en los círculos sociales, laborales o personales, irá paulatinamente desarrollando una serie de modales sobreentendidos o no, que quizás cuesten un poco más, siendo que el usuario en este caso lleva puesto en su cuerpo el dispositivo, casi como una prolongación prostética de sus propios sentidos. Así, los anteojos podrían quedar colocados al entrar a un baño público, participar de una reunión de directorio, o simplemente interactuar en un evento social. Los explorers ya han tenido experiencias en las que se les ha impedido el uso del dispositivo en determinadas circunstancias y lugares, y algunos cuestionadores de esta tecnología, manifiestan -no sin razón- que muchas personas podrían no querer ser filmadas, fotografiadas o sus conversaciones grabadas sin su consentimiento, y que la captura de imágenes en lugares sensibles, clasificados o privados podría atentar contra la seguridad personal y pública de sujetos, empresas y estados. Incluso, el temor por el posible uso irresponsable masificado de Google Glass ha impulsado a algunos desarrolladores a generar aplicaciones que bloqueen la captura y/o difusión de imágenes que -mediante algoritmos- se detecte han sido tomadas en salas de reuniones, baños, etc.

Evidentemente, mucho aún queda por descubrirse y analizarse sobre Google Glass, una tecnología que da un salto exponencial a partir y en el marco de los desarrollos de los últimos diez años. En parte por esa novedad y por la larga espera y la extensión de la etapa de testeo, es que tanto las expectativas com los temores han tenido un espacio, y también porque seguramente -al igual que con otros productos y aplicaciones-, existirán tantos tipos de usuarios como dispositivos se adquieran, una vez que el uso de Google Glass se masifique. Y entonces, veremos florecer vertiginosamente sus capacidades en toda su expresión, dando lugar a un nuevo desafío para nuestra industria del turismo. Las personas se adaptan y adoptan. La tecnología continúa avanzando. Y los desafíos siempre son positivos.

Luz Yalj es Directora Editorial de Revista Travelista.

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